La vecindad turolense estudia casos de éxito “que caminan”

por | 17 Feb 2021 | Noticias

Diversas experiencias vinculadas a la Red ayudan a la Federación de Vecinos de Teruel a posicionarse sobre su futuro PGOU


Reducir el número de coches y domesticarlos, para preservar el valioso patrimonio monumental de una ciudad como Teruel, fue una de las principales aportaciones de la Red Ciudades que Caminan a las dos sesiones virtuales que tuvieron lugar las últimas semanas. Estuvieron organizadas por la Federación de Asociaciones Vecinales de la capital suraragonesa y fueron abiertas y clausuradas por su alcaldesa, Enma Buj. Forman parte de un ciclo participativo enmarcado en la redación del Plan General de la ciudad.

En ellas participaron el presidente de la entidad y alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, la directora técnica de la Red, Ana Montalbán y la jefa del área de Estudios del Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz, Ane Itziar Velasco. El primero habló de su experiencia en la transformación de la ciudad gallega, la segunda hizo un repaso por experiencias de urbanismo táctico en España y la tercera disertó sobre la dimensión verde del desarrollo urbano de la capital vasca.

Las acciones para calmar el tráfico en Pontevedra, con especial referencia a la “eliminación de 500 plazas de aparcamiento en el centro histórico al mes de llegar al gobierno municipal” fue el hilo conductor del alcalde Lores. Eso produjo un “redescubrimiento” patrimonial de la ciudad, ya que la gente no acostumbraba a ir por unas calles cuyo espacio público estaba ocupado en un 70% por coches aparcados.

También resaltó la importancia de eliminar los tráficos de paso, los que no aportan nada a la ciudad, más que ruido, contaminación y ocupación de espacios “en Pontevedra, el 30% de los vehículos que entraban a la ciudad no se paraban aquí”.

Ana Montalbán hizo un repaso a los principios de la Red de Ciudades que Caminan resaltando el importante valor que tiene el espacio público para pueblos y ciudades “un espacio público que debe estar cada vez más liberado de coches para hacer posibles otras actividades, para llenarlo de vida, de diversidad”. Un espacio que debe tener un lenguaje peatonal en sí mismo, para que el propio coche se dé cuenta de que no es su lugar, que es el invitado.

Un espacio integrador, con perspectiva de género, en el que sea posible la convivencia entre diversos modos de traslado y diversos usos, y en el que pueda desarrollarse sin trabas la autonomía infantil. Una exposición que realizó con ejemplos de Torrelodones, Villanueva de la Serena, Carballo, Alcázar de San Juan, Tomiño, Valencia y sobre todo Logroño.

Esta última ciudad fue tomada como ejemplo para explicar el urbanismo táctico que acometió tras desatarse la pandemia. “Medidas que no fueron contra el coches, sino contra su uso innecesario”. Destacó que las acciones tácticas no son sólo pintura: “detrás de una calle pintada hay toda una filosofía de trabajo, un modelo de ciudad, un plan para transformarla en un espacio más amable y útil para la mayoría”.

“Logroño Calles Abiertas” es un claro ejemplo de una visión muy definida al respecto, muy bien comunicadas a través de una web propia y con un variado abanico de acciones rápidas, baratas, sin grandes obras y revertibles, que son la esencia que define el urbanismo táctico, si bien la práctica totalidad de estas medidas se convierten en definitivas.

Ane Velasco describió el largo camino de éxitos de la estrategia verde urbana de Vitoria-Gasteiz, que se inicia en los años 90 con un plan para regenerar y recuperar zonas degradadas o abandonadas de los alrededores de la ciudad con vistas a ir configurando una infraestructura verde. Nació así su famoso Anillo Verde, un sistema de espacios, sendas y paseos que rodean el casco urbano y permiten una transición ordenada entre los ámbitos urbano y rural.

Hoy, casi 30 años más tarde, se encuentran en una fase de interconexión entre la ciudad y su anillo verde, a través de sistemas de “penetración” de la vegetación en la propia trama urbana, recuperando pequeños riachuelos, generando itinerarios verdes, creando una malla verde en la que se encuentran desde jardines históricos hasta amplias avenidas reformadas que incluyen espacios renaturalizados, pasando por fachadas verdes, huertos comunitarios, corredores verdes… “Una combinación de grandes y pequeñas acciones compartidas con la ciudadanía a través de iniciativas muy diversas, como oasis de mariposas, huertos escolares, ciencia ciudadana”, dijo Velasco.

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