Las personas, el corazón de las ciudades

por | 22 Sep 2020 | Noticias

El foro «La movilidad que necesitamos» pone de manifiesto en A Coruña la necesidad de cambios profundos para hacer «ciudades deliciosas»


Ampliar el espacio público dedicado a la vida urbana y reducir el dedicado a los vehículos a motor ha sido el hilo conductor del foro “La movilidad que necesitamos”, organizado por el Concello da Coruña durante la SEM. Diez puntos de vista que confluyeron en la necesidad de descochificar las ciudades y que contó como ponente con la directora técnica de la Red de Ciudades que Caminan, Ana Montalbán. También participó el director general de Tráfico, Pere Navarro, que inauguró las sesiones acompañando al concejal de movilidad, Juan Díaz Villoslada.

La tortuosa gestación del un Real Decreto

Ante una pregunta del público, Navarro hizo referencia al complejo itinerario burocrático de los reales decretos para justificar el retraso de la normativa que limita a 30 la velocidad de las calles con un único carril por sentido. Cree que en octubre o al menos antes de fin de año estará por fin publicada en el BOE, pero se mostró muy satisfecho de que numerosos ayuntamientos la hayan ido aplicando ya antes de hacerse efectiva, algo poco común.

Bien, aunque sólo sea un primer paso

Una ley que la Red de Ciudades que Caminan considera sólo un primer paso para llegar a la situación idonea de que todas las calles urbanas dispongan de esa limitación de velocidad. No obstante su directora técnica dejó bien claro en su ponencia que las Ciudades 30 no son únicamente lugares en los que no se puede superar ese límite de velocidad, sino en las que se haga efectiva la prioridad peatonal sobre la motorizada: “Queremos calles deliciosas, calles en las que las personas puedan trasladarse, despistarse, charlar, mirar escaparates, jugar o simplemente estar, porque ese es el sentido social que deben tener las ciudades: convertirse en espacios amables para convivir”.

De 50 a30, sin más matices

Con respecto al Decreto Ley de la DGT “hubiésemos preferido una sustitución total de 50 a 30, pero todo se andará, pues algunas ciudades, como ahora Bilbao o Pontevedra en el pasado, ya lo están haciendo, por lo que en materia de seguridad vial se pondrán por delante de la propia norma estatal que tanto se hace esperar”. Consideró muy positivo que ciudades como A Coruña o Palma adopten también los 30 km/h como límite máximo, aunque dejen algunas vías de penetración a 50. 

Mucho más que un límite de velocidad

Como medidas complementarias, aunque no menos importantes, Montalbán apuntó algunos cambios en las calles como imprescindibles: “No podemos olvidar que el espacio público es nuestra infraestructura, y que ésta debe ayudarnos a vivir en ciudades más amables”. Entre estas acciones habló de estrechar carriles, elevar pasos de peatones a la altura de las aceras, promover plataformas únicas, construir pequeñas rotondas o eliminar semáforos para que la propia ciudad sea la que te obligue a conducir con calma y respetarla. Una ciudad, que además debe utilizar todos los medios a su alcance para reducir el número de coches que circulan por las calles. 

No contra los coches: contra los coches innecesarios

“Medidas que no van contra los coches, van contra los coches innecesarios”, dijo tras recordar que otra de las grandes cuestiones que deben resolver las ciudades es el asunto de los estacionamientos indiscriminados, porque las calles no pueden ser garajes y además, la expectativa de aparcar genera muchísimo tráfico de agitación, que es inútil e innecesario: “El espacio público debe tener otros usos, entre ellos que los niños puedan jugar o socializar en las calles, algo que será posible sólo si reducimos la presencia de coches”.

Pere Navarro: «Pronto veremos el boom del peatón»

Fue Pere Navarro quien abrió el Foro de forma antológica: “Ha habido el boom de la bici, pero pronto veremos el boom del peatón”. Lo justificó por varias razones: el envejecimiento de la población; la cultura del “uso” frente a la “propiedad” de las personas más jóvenes, y la evolución tecnológica, que aumenta las posibilidades de movilidad utilizando todos los recursos. Calificó el actual momento de la movilidad urbana como “una revolución silenciosa y apasionante” para construir ciudades mejores, más centradas en la movilidad natural, si bien recordó que no es necesario demonizar al coche, pues representa el 10% del PIB del estado y el 9% del empleo. “Necesitamos coches, no humos; necesitamos coches, no ruidos; necesitamos coches, no accidentes”, concluyó, aunque en el ambiente flotaba la esperanza de que siguiese “necesitamos coches que no molesten en las ciudades”.

Coruña Camiña

La Mesa de la Movilidad y la organización institucional llamada a promover el cambio urbano fue el eje central de la intervención del concejal, Juan Díaz Villoslada, que repasó los principales retos de la ciudad para ganar espacios peatonales, mejorar la movilidad activa, actualizar ordenanzas desfasadas, reducir velocidades o ir mitigando la presencia del coche en la ciudad. También habló del plan Coruña Camiña, uno de los más ambiciosos proyectos de liberación de espacio urbano actualmente ocupado por el coche.

Si se puede evitar, no es un accidente

En general, el cambio urbano estuvo presente en todas las intervenciones del Foro. La representante de la Federación Vecinal del área metropolitana coruñesa, Lucía Vieito, reclamó que el peatón sea efectivamente el centro de la movilidad, que se eliminen los peligros que le acechan y se defienda su derecho a un entorno amable. Jean Picard, de Stop Accidentes, subrayó que “un accidente no es un accidente si se puede evitar” y citó a Eduardo Galeano diciendo que la ciudad actual es cada vez “más autos que se cruzan y menos personas que se encuentran”, algo que debemos revertir. “Nos hemos equivocado motorizando las ciudades”, dijo tras mostrarse partidaria de calmar sobre todo los entornos escolares para favorecer la autonomía infantil y reducir los riesgos. Habló de la violencia vial como “una pandemia invisible que mata a 1,7 millones de personas al año”.

Elevar pasos de peatones

El arquitecto Francisco Javier Carreira, del grupo Accesibilidade Coruña resaltó en su ponencia que “lo que yo necesito es cómodo para ti”, hablando desde su silla de ruedas y respaldó muchas de las medidas de las que se habló durante la tarde, en especial la elevación de los pasos de peatones a la altura de las aceras, ya que “es lo más razonable”, que se dé prioridad a los peatones sobre los coches, que deben quienes suban y bajen, no al revés”. También reclamó atención para la iluminación, puesto que casi siempre se iluminan las calzadas en detrimento de las aceras “es absurdo, pues los coches tienen sus propias luces, mientras los peatones tienen que contentarse con la luz residual de las farolas que iluminan el asfalto”.

Restringir tráfico privado para potenciar el transporte público

El transporte público protagonizó otra de las ponencias, a través del ingeniero Alfonso Orro, que participa en varios proyectos de mejora de la red de autobuses urbanos. Realizó un exhaustivo y pedagógico repaso a todas las circunstancias que pueden mejorar el TP, como frecuencias, tecnología, tiempos de traslado, intercambios, linealidad de los recorridos, entre otras medidas que deben aumentar la eficacia de los autobuses. Pero hizo además dos interesantes observaciones. La primera, que el fomento del transporte colectivo está directamente relacionado con las restricciones al aparcamiento en el espacio urbano, ya que sólo restringiendo el automóvil particular puede adquirir importancia el autobús. La segunda, que la mirada debe ser metropolitana, no sólo urbana, pues las ciudades son un todo que va más allá de sus municipios, y eso implica medidas supralocales que son uno de los grandes handicaps de las políticas de movilidad.

Ciclologística, una solución racional para el reparto de mercancías

La ciclologística, por último, cerró el Foro con el repaso realizado por Andrés Souto, vicepresidente de la Asociación Española de Empresas de ciclologística, a uno de los temas más candentes de la movilidad urbana en la actualidad: el reparto domiciliario de pequeños paquetes: “Por razones de sostenibilidad y por puro sentido común, no pueden llenarse las calles de furgonetas medio vacías para entregar paquetitos puerta a puerta”, ofreciendo la bicicleta como medio más adecuado para este fin. Toda una apuesta por reinventar un sector en crecimiento exponencial que lucha por hacerse un hueco en el mercado y por que la normativa les permita electrificar las bicis con más potencia para conseguir una mayor utilidad en el proceso de sustitución del gran número de furgonetas que tanto incomodan en el espacio público.

Entrevista a Ana Montalbán en La Opinión de A Coruña

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