Caminando, Logroño sabe todavía mejor

por | Ago 2, 2020 | Cityrépor

“Calles Abiertas”, una acción táctica que cambia las calles con rapidez y facilita la movilidad activa


La ciudad de Logroño ha dado un gran paso para su transformación. Aunque el fomento de la movilidad activa ya se había iniciado antes del confinamiento, fue en la desescalada cuando tomó un ritmo más dinámico. Interesantes modificaciones tácticas simbolizadas con pintura sobre el asfalto, para que sea la propia calle la que informe de su nueva realidad. Acciones para aumentar todavía más el sabor urbano de la capital vinícola de este país.

Logroño es la capital de la próspera comunidad de La Rioja, una ciudad de 150.000 habitantes (llega a 200.000 contando con su área metropolitana) ubicada al sur del río Ebro, que constituye el eje vertebral de toda la economía riojana. Es muy importante el sector alimentario y especialmente el vitivinícola, auténtico icono urbano y territorial de esta capital cultural, comercial y de servicios.

Calles abiertas, una acción ejemplar

Durante el proceso de desescalada de la pandemia la ciudad ha ofrecido uno de los ejemplos más sobresalientes de urbanismo táctico de España. A través de su programa “Calles Abiertas” creó espacios de convivencia para peatones y ciclistas, aplicó medidas de transformación visual en el asfalto para reforzar su carácter prioritario para la movilidad activa y aportó inteligentes soluciones de mobiliario urbano para aumentar el confort peatonal de varias calles. Medidas que se fueron haciendo realidad a medida que se detectaba la necesidad de disponer de más espacio público para cumplir las recomendaciones sanitarias relacionadas con la distancia física.

Un trabajo intenso

Si algo define el actual estado de la movilidad urbana de esta capital es que se están dando los primeros pasos. “En Logroño no se ha desarrollado el PMUS por lo que llevamos mucho retraso en esta materia respecto a otras ciudades de nuestro entorno y el coche sigue colonizando la ciudad. Cambiar esto y recuperar el tiempo perdido no es fácil, pero desde que llegamos al Ayuntamiento estamos trabajando intensamente por un modelo de ciudad basado en la pirámide invertida de movilidad sostenible, que reparta de forma justa los espacios en una ciudad donde el 60% de los desplazamientos se realiza a pie”, dice el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, Jaime Caballero. “Hemos puesto en agenda un modelo de ciudad coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y las tendencias más contemporáneas en la gestión de la movilidad”.

Seis líneas de mejora

La crisis del Covid y la posterior desescalada les dieron la oportunidad de llevar a cabo acciones de urbanismo táctico que mejoran la calidad ambiental de la ciudad. Nació así la Estrategia “Logroño Calles Abiertas”, con 6 propuestas de mejora. Redes peatonal y ciclista, áreas pacificadas por sectores o barrios, mejora de entornos cotidianos, agilización del transporte público con carriles bus y adaptaciones normativas que hagan posibles ciertas acciones como la circulación a contramano de las bicis o la limitación a 30 km/h de la velocidad, entre otras.

Pintando el asfalto

Algunas de las acciones más significativas consistieron en incorporar a las aceras carriles antes destinados a los coches, pintando iconos peatonales sobre el asfalto, aplicando creativamente los colores, obligando circular en zig-zag o separando las zonas con bolardos. Medidas que irán consolidando un espacio urbano en movimiento hacia un reparto modal más justo.

 

Fundición, nueva sala de estar

Una experiencia muy significativa y trascendente fue la transformación de la calle Fundición en una nueva sala de estar en el centro de la ciudad, dejando un carril de circulación en zig-zag para tráfico necesario, espacios para servicios urbanos, abundantes bancos y la aplicación de colores sobre el pavimento que unifican visualmente las antiguas zonas peatonales con las recién ganadas al asfalto. Urbanismo creativo para hacer todavía más amable la ciudad.

Pacificación de Madre de Dios

Los nuevos “carriles peatonales” favorecerán la actividad económica y se constituirán en nuevos itinerarios peatonales que comunican los barrios entre sí y con el centro de la ciudad. También se desarrollan impulsos de pacificación del tráfico a motor como el del barrio Madre de Dios, la nueva área de tráfico suave, donde no es posible circular a más de 30 km/h.

Una ciudad compacta sobre el Ebro

La estructura urbana de Logroño es densa y compacta. Está definida por el río Ebro, que forma una especie de parque lineal al norte de su centro histórico, una almendra medieval con cierto nivel de peatonalización. Fuera de ese ámbito se encuentran varios ensanches configurados en torno al Espolón, una gran plaza corazón de la ciudad decimonónica.

5 x 2 km

El actual epicentro urbano, la Gran Vía, discurre por el interior de la ciudad en paralelo al río definiendo la parte más larga del territorio urbano, que mide en su totalidad casi 5 km de ancho. Los barrios más alejados de la Gran Vía distan menos de 2 km. A menos de 1,5 km de la Gran Vía vive casi el 90% de la población. Su nivel de motorización es relativamente bajo, con menos de 500 vehículos por cada 1.000 habitantes. En la actualidad el urbanismo se dirige a no expandir más la ciudad y hacerla si cabe todavía más compacta.

Casi el 60% a pie

Casi el 60% de las personas que se mueven por Logroño lo hacen a pie, según datos de 2018. El 27,4% en coche; el 9,1% en autobús y el 2,1% en bici. Estos dos últimos datos con evidente margen de mejora según los planes municipales. No obstante, el 80% del espacio público del centro de la ciudad está dedicado al coche particular, lo cual parece a todas luces injusto, pues impide al conjunto de la ciudadanía desarrollar su vida en un entorno más amable.

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