Metrominuto: caminar es cool

por | Ene 30, 2021 | Répor

Esta herramienta publicitaria nació como apoyo a las acciones de la buena movilidad. Por si sola, sin restricciones del tráfico a motor, no da resultados


El mapita de colores que emula a un plano de metro pero que en realidad es un rosario de tiempos y distancias ha ido convirtiéndose con el tiempo en una de las señas de identidad de la Red de Ciudades que Caminan. Nacido al calor de un laboratorio de ideas en Pontevedra en 2012 con el objetivo de desdramatizar los desplazamientos a pie, ha llamado la atención de muchas ciudades que han decidido adoptarlo. Nadie cuenta cuántos hay en este momento, pero se estima que más de 100.

Un arma publicitaria

El Metrominuto es una fórmula publictaria, cuyo contenido puede desarrollarse más o menos a través de medios electrónicos o convencionales, en función de la importancia promocional que cada municipio le conceda. En Pontevedra, por ejemplo, figura en distintos lugares: los mapas de movilidad en las marquesinas del transporte público, por ejemplo; en el mapa general de movilidad de la ciudad, en señales de calle y en ciertas plataformas publicitarias, si bien estas fueron más relevantes durante los primeros años.

El mapa no es el territorio

Una de las principales controversias que genera esta acción promocional es el cuándo se pone en marcha. Algunas ciudades lo adoptan como única arma para promocionar la caminabilidad entre la ciudadanía. Sin embargo, si esta iniciativa no va acompañada de una progresiva transformación real de la ciudad, nunca será un arma eficaz. El espíritu de Mm fue el contrario: la ciudad llevaba ya más de 10 años tomando medidas audaces de reducción de espacios destinados al tráfico motorizado y ampliando los espacios peatonales. Fue en ese momento cuando nació la iniciativa, que venía a reforzar, a aportar un elemento atractivo y sugerente a un producto que se pretendía promocionar: el caminar.

Mm refuerza, no resuelve

Mm por tanto es un refuerzo de la caminabilidad, y no un motor. Con la sola decisión de poner un mapa en tu ciudad, esta no variará, porque los cambios modales son cambios culturales que no sólo dependen de los estímulos informativos o publicitarios, sino de acciones mucho más intervencionistas. Calmar el tráfico a motor, limitar el número de coches en circulación, reducir calzadas y ampliar aceras, eliminar aparcamiento indiscriminado… acciones que consisten en ponérselo difícil a los coches particulares para recuperar espacios para todas y todos.

Mejor empezar calmando el tráfico a motor

En el momento de la creación del Mm, la ciudad de Pontevedra llevaba ya 12 años transformándose. Ganar calidad de su espacio público enarbolando ya las banderas hoy tan conocidas: disminución del tráfico a motor, aumento del espacio peatonal, sostenibilidad, accesibilidad universal, seguridad vial, etc.

El rollo de ir caminando

Pero caminar, en sí mismo, estaba desvalorizado, como en cualquier otra ciudad. La cultura motorizada era enorme en una pequeña población de 70 coches por cada 100 habitantes y con un entorno habitacional muy diseminado, el habitual en Galicia (65.000 personas en el centro urbano, 84.000 en el municipio, 200.000 en el área territorial de influencia directa).

«Obligadxs a caminar»

Todavía se registraban casos de “ir a por el pan en el coche”, la típica frase de la hipercochificación. Las medidas restrictivas para la utilización del motor empezaban a notarse y a algunas personas les fastidiaba que las “obligasen” a caminar. Los departamentos municipales de movilidad y comunicación se constituyeron e un laboratorio de ideas.

Se buscaba un motivo especial

Buscaban algún elemento, objeto, campaña o acción que pudiera realizarse para revalorizar la cultura del caminar. Tras desechar la publicidad convencional porque se necesitaba algún motivo realmente especial y único, se llegó a este mapa en el que confluyen un nombre atractivo y una información simple, Y sobre todo, una transposición irónica entre la iconografía de las grandes ciudades con metro y las que no dan el tamaño para eso.

Sin complejos

Porque esa es la gran propuesta de comunicación: fuera complejos por ser pequeños. Podemos compartir sus colores, sus estaciones, su lenguaje cosmopolita al menos en el aspecto gráfico. Y que no tenemos un tren que surca el subsuelo. Pues tenemos las piernas o las sillas de ruedas que nos llevan, porque lo importante es llegar. Desdramatizar el caminar equivale a decirle a la ciudadanía que movernos entre estos dos puntos nos cuesta en términos de tiempo 5, 10, 15 o 20 minutos. Además con el beneficio para la salud y el planeta, pues el primer Mm se presentó con dos eslóganes: “A pié vives más” y “Muévete con tu propia energía”.

Parte de un todo

Tras su presentación en el concello, la ciudadanía le dispensó un caluroso recibimiento, pues el nuevo mapa formaba parte de la efervescencia de cambio que vivía la ciudad. Muchas calles que antes tenían dos carriles de circulación y dos de aparcamiento con aceras estrechas se estaban convirtiendo en un carril de coches, otro de aparcamiento de servicios (sólo 15 minutos) y dos amplias aceras a ambos lados. Otras se peatonalizaban o nacían bucles para dificultar el tráfico de paso.

«Caminar no cuesta tanto»

Mm entró a formar parte de los mapas de movilidad urbana de Pontevedra, con otros relacionados con el sistema de aparcamientos, las bicis, el transporte público o el simple callejero. Una concepción intermodal de los desplazamientos que incluía dos “filosofías”: para los habitantes de la ciudad, “mejor a pie”; para las personas que acudían desde fuera (población dispersa, escasa red de transporte público), “aparca y camina”. Para ambas, el Metrominuto era un arma de persuasión: “caminar no cuesta tanto”.

Visibilidad internacional

En 2012, meses después, Bruselas concedía a Pontevedra su premio “Intermodes” por elaborar “el primer mapa peatonal del mundo”. Era el icono de un modelo de ciudad distinto, que daba prioridad al caminar sobre cualquier otro tipo de desplazamiento urbano. Y sobre todo, un elemento que servía para potenciar la desvalorizada costumbre de ir a pie.

Jerez y Florencia, los primeros

A partir de ese momento, Mm se popularizó. Nacieron las primeras versiones para ciudades, que en principio fueron iniciativas particulares en ciudades como Jerez de la Fontera o Florencia. Más adelante, gracias a la visibilidad que se produjo con motivo del premio, otras ciudades fueron sumándose a la familia Metrominuto.

Uso pedagógico

La variedad de Mm existentes habla por sí misma de su versatilidad. Como ejemplo podemos citar el uso pedagógico que hicieron de la herramienta varios centros educativos de Málaga, que realizaron su propio plano tomando la escuela o instituto como centro geográfico, para fomentar que el alumnado acudiese a pie.

«Madrid, región activa»

Otro uso que resultó interesante nació en la Comunidad de Madrid. El departamento de Deportes difundió entre sus municipios el Mm como herramienta de fomento de la actividad física y lucha contra el sedentarismo “Madrid, región activa”. Es por eso que numerosos municipios de esa comunidad cuentan con el plano: Belmonte del Tajo, Cenicientos, Chinchón, Fuentidueña de Tajo, Getafe (hoy incorporada a la Red), Guadarrama, Hoyo de Manzanares, Loyozuela, Moralzarzal, Navalafuente, Parla, Redueña, Torrejón de la Calzada y Villamanta.

Otras experiencias en Pontevedra

Hoy el primer Mm, el de Pontevedra, ha evolucionado y va por la tercera edición, pues ha ido evolucionando, abarcando nuevas zonas de la ciudad. También se han hecho una serie de variedades enfocadas al disfrute de la naturaleza y a la movilidad metropolitana. El que definían los senderos que rodean la ciudad se llamó “Pasominuto” y definía una serie de itinerarios expresados en tiempos, distancias, pasos y gasto de calorías, si bien se realizó antes de que existiesen las apps que hoy ofrecen ese tipo de datos. En cuanto al metropolitano, se ensayaron mapas de distancias desde Pontevedra hacia las playas de la ría y hacia los recursos turísticos de las proximidades de la ciudad, si bien han tenido poca trascendencia y son utilizados como elementos de escasa relevancia.

La Red lo adopta como propio

Fue en 2015 cuando la Red de Ciudades que Caminan, en su congreso de Torres Vedras, adoptó el Metrominuto como icono de la web. Se decidió que a partir de entonces las ciudades asociadas tenían derecho, simplemente por pertenecer a la Red, a contar con su propio planito, para apoyar sus avances en caminabilidad.

Amplia difusión

Desde entonces varias ciudades de la Red tienen su Metrominuto y otras están en fase de elaboración, pero son muchas también las que adoptaron la herramienta sin ser miembros de la Red, como Segovia, Vilagarcía, Torrelavega, Cagliari, Vilagarcía, Módena, Poznan, Santander, Toulouse, Puebla o Morelia. Entre los municipios de la Red con Mm se encuentran Talamanca del Jarama, Ciudad Real, Alcázar de San Juan, Torres Vedras, Vitoria Gasteiz, Cádiz, Torrelodones, Sevilla, Molina de Segura, Arahal, Errentería, Mairena del Aljarafe, Melilla, Águilas, Ponferrada, Quarteira, Herrera del Duque, Villanueva de la Serena, Carballo, Medina del Campo, Maó, Tomelloso, Loulé, Córdoba, Xátiva, La Rinconada y por supuesto, Pontevedra.

La fábrica de metrominutos

El proceso de fabricación de los Mm realizados por la Red está más o menos estandarizado, si bien todos logran la personalización necesaria para que su legibilidad e identificación social sean óptimas. Consiste básicamente en facilitar a nuestro departamento de diseño los nodos principales de la trama urbana a partir de los cuales se establecen los itinerarios. A partir de ahí, se intercambian datos y correcciones para que el resultado sea satisfactorio.

Cómo tener tu Metrominuto

La estrategia cromática está relacionada con la distancia de cada tramo e incluye una serie de pictogramas comunes, que pueden tener un cierto grado de personalización en función de las características de cada municipio o ciudad. Las ciudades miembros de la Red que deseen disponer de su propio mapa sólo tienen que ponerlo en conocimiento de la secretaría técnica, que activará su elaboración a través de una colaboración entre el municipio interesado y nuestro departamento de diseño gráfico.

Metrominuto app, una opción

Existe también la posibilidad de realizar un Mm digital, a través de una app desarrollada por la empresa pun-pun dixital, con la que las ciudades interesadas pueden ponerse en contacto a través de este link. Esta información se ofrece únicamente a título descriptivo. La Red no está relacionada con este producto, si bien se trata de un sistema recomendable para quien desee poner en marcha una iniciativa de este tipo, como han hecho Pontevedra o Pamplona.

 


En este link tienes toda la información sobre Metrominuto en nuestra web

Consulta o descarga aquí nuestra guía del Metrominuto


 

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