¿Por qué es tan importante Bilbao 30 para el resto de las ciudades?

por | 28 Sep 2020 | Información

La capital vizcaína demuestra que se pueden dar pasos eficaces para luchar contra la violencia vial y promover una movilidad más sostenible


La Red de Ciudades que Caminan felicita a la ciudad de Bilbao por la decisión de limitar a 30 km/h la velocidad máxima en todas sus calles, convirtiéndose en la primera ciudad del mundo de más de 300.000 habitantes —con un área metropolitana de un millón— que adopta esta medida.

La decisión de la capital vasca tiene gran importancia porque servirá como ejemplo a otras ciudades que podrían plantearse medidas similares. Algunos municipios están implementando este límite de velocidad en la mayoría de sus calles (decisión que Bilbao tomó en 2018), medida que puede tomarse como un primer paso en el proceso de calmar el tráfico y optar por lo que hemos denominado “la buena movilidad”.

En la buena dirección

La medida además afecta a la totalidad de los vehículos, y no sólo a una parte de ellos, lo que va en el camino adecuado para lograr un espacio público de mayor calidad, independientemente del combustible de cada automóvil, la fecha de fabricación, el número de su matrícula, la capacidad económica de la persona propietaria o cualquier otra fórmula discriminatoria. Estas medidas demostraron con frecuencia su ineficacia a la hora de reducir contaminación, volumen de tráfico, calmado del mismo o liberación del espacio público urbano.

Mitigar la violencia vial

Los responsables municipales han manifestado que buscan reducir la violencia vial, ya que a 30 km/h las consecuencias de los siniestros bajan de intensidad y es difícil registrar fallecimientos de peatones, ciclistas, personas usuarias de VMP, conductores de vehículos o motos a esa velocidad. Las personas heridas y la gravedad de las mismas también se reducen, según todos los estudios y la experiencia acumulada en otras ciudades.

Bajar la densidad de coches

Además, la medida trata también de disuadir del uso del automóvil particular, objetivo principal que deberían perseguir todas las ciudades. La densidad de coches se convierte en el gran problema para la contaminación, la seguridad vial, el ruido y el estrés urbano. Además, redunda en la liberación del espacio público de uno de sus principales ocupantes: el coche. El calmado de tráfico suele complementarse adaptando la infraestructura para ampliar el espacio peatonal y eliminando espacios de aparcamiento indiscriminado en calles y plazas. Bilbao lleva años trabajando en este sentido. Por eso ha recibido en marzo de este año el Premio Ciudad Amiga de la Red de Ciudades que Caminan.

La Ley de Movilidad Sostenible

Bilbao 30 coincide en el tiempo con el proceso de participación pública para la elaboración de la Ley de Movilidad Sostenible impulsada por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Ciudades que Caminan propondrá que este límite a la velocidad quede fijada en la futura ley como una de sus más importantes señas de identidad debido a su enorme repercusión en la seguridad vial, la reducción de contaminantes y la calidad del espacio público. Así mismo, la Ley debería definir cuál es el tráfico necesario en las ciudades y cuál el prescindible.

Viva la igualdad: todas a 30

En el plano normativo, además, la ciudad de Bilbao se adelanta a la limitación de la velocidad urbana que, impulsada por la Dirección General de Tráfico, se anunció repetidamente. Esta norma fija la velocidad máxima en 30 km/h únicamente en las vías de un carril por sentido, permitiendo 50 en las de dos o más. Muchas otras ciudades se están adelantando también a la DGT, pero la diferencia de Bilbao es que la capital vasca define este límite para la totalidad de sus vías, sin discriminar y ofreciendo a toda la ciudadanía unos estándares de calidad iguales.

Problemas que son espejismos

Resulta habitual en este tipo de procesos, que algunos sectores se sientan perjudicados, si bien normalmente es fruto de las impresiones personales. La velocidad media en las ciudades no suele sobrepasar los 15 km/h. Este tipo de medidas suelen ser un paso más en el proceso de calmado del tráfico a motor, que normalmente también incluye la desaparición de buen número de semáforos y el uso de las calles únicamente por los coches que son realmente necesarios. Con menos coches y menos obstáculos, la velocidad media sube.

La logística hoy

Debate a parte merece el actual desarrollo de la llamada “logística de última milla”, muy influenciada por la fiebre del comercio electrónico. Se trata de un sector que debe adaptarse a la nueva movilidad urbana, prescindiendo del motor para sus repartos, que pueden hacerse en bicicleta o a través de puntos de distribución. Es hora de mitigar en las calles la presencia de un gran número de furgonetas y camiones semivacíos que se dedican a entregar pequeños paquetes.

Aumentará la velocidad media

Es necesario recordar que otras ciudades menores, como Pontevedra, han reducido ya hace años su velocidad máxima a 30 en todas sus calles. Los resultados son muy positivosl, ya que se redujo a cero el número de personas fallecidas y se redujo drásticamente la gravedad de los accidentes de tráfico. Su velocidad media pasó de 15,2 a 20,8 Km/h en el conjunto de la ciudad.

Munícipes valientes

La Red de Ciudades que Caminan valora muy especialmente la valentía de los responsables municipales de Bilbao y los anima a continuar con las medidas de reducción del tráfico privado y la adaptación del espacio público a los nuevos cánones de la movilidad. Una reducción que tendrá magníficas consecuencias en el uso del transporte público, la calidad estancial de calles y plazas y su uso diverso en todos los sentidos, tanto económicos como sociales.

Nadie va contra los coches

La decisión de la ciudad vasca debería provocar una profunda reflexión en el sector del automóvil, ya que en ningún momento se presenta como una medida “anti coches”. Tanto fabricantes como vendedores de coches deberían sumarse a las ideas más ilustradas de la nueva movilidad. Los objetos con los que trabajan y que desean producir y vender no deberían “molestar” a otras actividades urbanas y a la vida cotidiana de las ciudades. Tarde o temprano, la ciudad civilizada va a triunfar, y tanto fabricantes como comerciantes de automóviles deberían adaptar sus estrategias a ello, y no seguir luchando contra los procesos de regeneración urbana en los cuales el automóvil debe modificar drásticamente su papel protagonista.

 

Lee aquí la nota de prensa del Ayuntamiento de Bilbao anunciando la noticia, el 22 de septiembre de 2020.

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