Las ZBE tendrán éxito sólo si logran reducir el número de coches en las calles

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Ciudades que Caminan publica “Oxigena la ciudad”, recomendaciones para cumplir eficazmente la norma gubernamental

Que por las ciudades circulen sólo los coches que realmente son necesarios es la principal recomendación que recoge el documento “Oxigena la ciudad”, en el que la Red de Ciudades que Caminan plasma sus recomendaciones para lograr zonas de bajas emisiones realmente efectivas.


Recuperar espacio público

Las ZEB son obligatorias en las ciudades de más de 50.000 habitantes, pero el gobierno no especifica una fórmula concreta para llevarlas a cabo. El MITECO publicó unas directrices que recogen un amplio abanico de posibilidades. Con las recomendaciones de la Red “se pretende conseguir ZBEs donde sea evidente la recuperación del espacio público para las personas, por lo que se da mayor importancia a los aspectos funcionales del tráfico a motor (tráfico necesario) que a los relacionados con el combustible de los automóviles”.

¿Cambiar únicamente el combustible de los coches?

Uno de los consejos más relevantes es no considerar las etiquetas ambientales de la DGT como un instrumento determinante en las futuras ZEB: “Estas restricciones en función del combustible de los vehículos no se consideran suficientes, ya que no contribuyen a un cambio de modelo real sino a la continuidad del modelo actual, cambiando un tipo de coches por otro”.

Más calles estanciales

Además de reducir las emisiones nocivas, la Red anima a plantearse objetivos más ambiciosos, como reducir el número de coches en circulación, la seguridad vial, que el espacio público sea también estancial, lúdico, cultural y deportivo, fomentar la vida de proximidad y generalizar la accesibilidad universal.

¿3/4 del espacio con predominio peatonal en 10 años?

También anima a plantearse para el futuro retos como una redistribución del espacio público a favor de la movilidad natural: 75% del espacio público para las personas en un plazo máximo de 10 años, objetivo que se considera “muy recomendable” de cara a operar un cambio efectivo real en las ciudades.

Reducir coches, principal objetivo

La reducción del tráfico actual al Tráfico necesario es una de las conquistas más importantes que debería plantearse cada ciudad para su o sus ZBE. Este concepto incluye los coches que realmente se necesitan para funcionar: servicios públicos, emergencias, mensajería y distribución de mercancías, reparto domiciliario, acceso a garajes o aparcamientos, servicio a hoteles, accesos para personas con movilidad reducida y transportes de bultos por residentes y profesionales.

Calmar el tráfico a motor

Acabar con los atajos urbanos, instaurar en todas las calles el límite máximo de velocidad en 30 km/h y hacerlo efectivo, calmar el tráfico, minorar el aparcamiento en la calle o transformar los entornos escolares son algunas de las medidas recomendadas. En cuanto a la extensión territorial de las medidas, se recomienda que sea lo más amplia posible para evitar desigualdades y conseguir sistemas de circulación realmente eficaces para los objetivos ecosanitarios.

Medir resultados con alta seguridad

Uno de los aspectos más importantes de la nueva normativa es que la reducción de emisiones sea efectiva, para lo cual las ciudades han de medir la calidad de su aire. Coche que no circula, coche que no contamina, por lo que las mediciones con este sistema de restricción circulatoria darán resultados evidentemente positivos, al tiempo de generar espacios para la vitalidad urbana.

Las señales de siempre también sirven

En cuanto a las señales, aunque las directrices ministeriales apuntan la posibilidad de utilizar una nueva en la que se ve un coche con humareda, la Red considera que son mucho más efectivas las clásicas “prohibido circular”, “prohibido aparcar” o “zona de coexistencia” (S28), cada una de ellas apoyadas en códigos verbales, con sus circunstancias horarias u otras.

No cobrar por circular

La Red recomienda así mismo no cobrar por entrar en las ZBE, ya que es una medida que únicamente beneficia a las personas de mayor poder económico, profundizando en las brechas sociales. También anima a generar climas políticos de apoyo a este tipo de medidas, y crear un relato urbano regenerador, capaz de poner en valor los beneficios de una ciudad más sana, segura y saludable. Por último, la Red recomienda la aplicación de unas cuantas medidas de las que figuran en el Catálogo de Medidas que el Miteco ofrece como sugerencia a los municipios para abordar este importante cambio en el tratamiento de la movilidad y el espacio público.

Descarga el informe «Oxigena la ciudad»

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