Corriendo espero

por | Ago 16, 2020 | Répor

La DGT tiene intención de limitar a un máximo de 30 en algunas calles la velocidad para luchar contra la violencia vial urbana, pero el Gobierno no acaba de publicarlo en el BOE


Hace año y medio, la DGT ya anunciaba la inminencia de una decisión trascendente para conseguir ciudades más amables: reducir la velocidad máxima a 30 km/h en la mayoría de las calles. Ciudades que Caminan se mostró desde el principio satisfecha con esta medida, aunque mejor hubiese sido que la limitación abarcase a todas las vías urbanas, no sólo las de un carril por sentido.

La DGT valiente

Desde entonces, nada. El Boletín Oficial del Estado se resiste. Nadie sabe, fuera de los muros del Gobierno, qué puede estar ocurriendo. La larguísima espera despierta especulaciones de todo tipo en torno a una institución, la Dirección General de Tráfico, que, al mando de Pere Navarro, siempre se ha distinguido por su valentía y sus apuestas firmes por la reducción de la siniestralidad vial.

Sabemos cómo luchar contra la violencia vial urbana

Ahí están los logros en la reducción de la accidentabilidad en las carreteras, que nos ha situado como uno de los países europeos más atentos con la preservación de la vida humana al volante. Pero cambiar la tendencia en la siniestralidad interurbana choca con otra realidad: los muertos en ciudad crecen. En 2019 nada menos que un 6%. Es evitable y saben cómo hacerlo.

La lenta burocracia

Pero no lo hacen. La principal sospecha reside en que la DGT es un organismo del Ministerio del Interior, y una cosa es lo que pida el equipo de Navarro y otra la que convenga o decida el estamento superior, en manos de Marlaska. E incluso más arriba, en las reuniones de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, que ordenan todo lo que Moncloa decide. Tampoco la situación provocada por la Covid19 ayuda, pero eso ocurre desde marzo.

Ciudades adelantadas

Algunas ciudades han tomado ya hace tiempo la decisión de limitar la velocidad a 30 en todas sus vías y otras lo harán próximamente. Otras están esperando a que el Gobierno haga pronto realidad su anunciado propósito.

Inquietud en las alcaldías

Sabemos que la DGT incluso está recibiendo cartas de alcaldes solicitando información sobre el proceso, ya que muchas medidas que están tomando podrían resultar más sencillas si existiese una ley genérica que regulase la velocidad urbana.

La sombra del lobby

Tratando de explicarse el porqué de semejante retraso, se especula con las reticencias que los lobbies del automóvil puedan estar planteando. Son un auténtico poder fáctico en un país en que las fábricas de coches ocupan una significativa porción del empleo industrial. En sus manifestaciones públicas suelen decir que lo que ellos llaman “el actual relato anti coches” no beneficia en nada a que las multinacionales (ninguna de esas industrias es española) mantengan sus fábricas aquí.

Coches necesarios

Nada que ver con un relato anti coches. Aquí lo razonamos. Pero lógicamente, cada uno puede percibir la realidad como quiera. La lucha por mejorar nuestros espacios urbanos y elevar la calidad de vida de las personas está por encima de cualquier otra consideración. Los coches son necesarios y apreciables. Simplemente han de reducir su presencia masiva en las calles. Ocupar un espacio razonable entre nosotros y estar a nuestro servicio, no nosotros al suyo.

Una medida de difícil gestión

Otra teoría, más minoritaria, dice que el retraso podría deberse a que el Gobierno no tiene clara la dificultad para aplicar una medida tan compleja, que depende del tipo de vías por las que se circula. Si son de un carril, a 30. Si son de más, a 50. Pero si son de más, pero con vías lentas o ciclovías, el carril de la derecha a 30 y el resto a 50. Un galimatías.

Toda a 30

La solución aportada por la Red de Ciudades que Caminan sería más apropiada y beneficiosa para los habitantes de las ciudades: toda a 30, sin dudas ni discusiones en función del carril o de la dimensión de la calle. Así, además de lograr evidentes avances en seguridad vial, situaría a las ciudades en ámbitos más próximos a las exigencias contemporáneas de movilidad de bajo consumo energético.

Campaña para ciudades

La Red está elaborando una campaña para ofrecer a nuestras ciudades modelos de comunicación para implementar estas medidas, encaminadas a reducir la velocidad, pero en el camino de buscar modelos alternativos de ciudad, en las que la movilidad peatonal sea prioritaria sobre las movilidades mecanizadas.

El paralelismo con fumar

“Fumando espero”, aquella popular canción de hace justo cien años que rescatamos para dar título a esta info, nos ayuda a comparar esta situación con las leyes del tabaco. Costó decidirse, pero hoy nadie echa de menos el humo en los espacios cerrados, en un momento en que el gobierno, apoyado en las medidas sanitarias sobre la pandemia de la Covid19, extiende esta medida al espacio público. Pues correr por las calles urbanas también provoca violencia, siniestros, heridos y muertos. Pongamos fin ya a esos cientos de tragedias personales que cada día inundan nuestras agendas informativas.

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